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PROPONEN RECONOCER EL EROTISMO COMO DERECHO BÁSICO
 
Una nueva definición de salud sexual es indispensable y exige el reconocimiento pleno de los derechos sexuales individuales por parte del Estado, sobre todo para enfrentar de mejor manera los retos que plantea la pandemia del VIH/sida, la violencia sexual hacia las mujeres y los niños, así como la discriminación de las minorías, afirma la Asociación Mundial de Sexología.
A 27 años de haberse dado la primera conceptualización de salud sexual, los especialistas consideran que en este periodo se han registrado avances importantes en el ámbito de la sexualidad que han enriquecido la comprensión y percepción respecto de la complejidad de la educación, la consejería y las terapias sexuales.
Ciertas investigaciones han identificado tanto los enfoques e intervenciones que resultan eficaces como los que no lo son. El surgimiento de enfermedades, en particular el VIH/sida, ha acelerado la necesidad de mejorar los programas de capacitación en sexualidad y de adoptar un enfoque mucho más concertado e integral de la misma.
De ahí que la Asociación Mundial de Sexología elaboró una consulta regional para revaluar estrategias de promoción de la salud sexual, incluyendo el papel del sector salud en su consecución y mantenimiento.
El texto emanado de esa reunión, de más de 60 páginas, detalla que en la nueva conceptualización también debe incluirse la perspectiva de género, porque toda consideración sobre la sexualidad estará incompleta si ignora los conceptos culturales de "masculinidad" y "feminidad". Además, los gobiernos tendrán que reconocer plenamente la violencia sexual, en particular la que se practica contra mujeres, niños y las minorías sexuales, como grave problema de salud pública.

Derechos sexuales más allá de la reproducción

En cuanto a los derechos sexuales, los especialistas mencionan que luego de la Conferencia Internacional de Población y el Desarrollo (El Cairo, 1994) y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, (Pekín, 1995), únicamente han sido reconocidos en el marco de la reproducción. Se hace indispensable, entonces, una posición más amplia, la cual ya ha sido planteada por organismos como la Asociación Mundial de Sexología y la Federación Internacional de Planificación de la Familia.
De hecho, admiten, el reconocimiento de los derechos sexuales se encuentra en proceso de evolución. Señalan que los derechos humanos son aquellos principios que se consideran universalmente como protectores de la dignidad humana y promotores de la justicia, la igualdad, la libertad y la vida. Dado que la protección de la salud es un derecho fundamental del ser humano, es obvio que la salud sexual conlleva derechos sexuales, afirman.
Una sociedad sexualmente sana tiene entre sus características, además de las señaladas, la garantía de que la población puede acceder a la educación sexual integral acorde con la edad y a lo largo de su vida; así como que apoya el desarrollo de investigaciones destinadas a abordar las inquietudes clínicas, educativas y de salud pública, como nuevas infecciones o tasas de relaciones sexuales peligrosas en poblaciones de alto riesgo, tasa de violencia sexual y prevalencia de disfunciones sexuales.
En sus conclusiones los sexólogos destacan que los programas eficaces de educación sobre sexualidad, prevención del embarazo de adolescentes y de prevención del VIH/sida han demostrado que aumentan los conocimientos en la población que los recibe, aclara los valores, mejora la comunicación entre padres e hijos, ayuda a los jóvenes a retrasar el comienzo de las relaciones sexuales (si los programas se dirigen a ellos).
Además, aumenta el uso de anticonceptivos y condones. De ninguna manera fomenta en los jóvenes el comienzo de las relaciones sexuales y tampoco aumenta su frecuencia.
Respecto de la información integral sobre sexualidad humana, la Asociación Mundial de Sexología explica que las metas principales son el desarrollo de actitudes positivas hacia la sexualidad; el reconocimiento y aceptación como ser sexuado y sexual, libre de toda ansiedad, temor o sentimiento de culpa; pero sobre todo, alentar la comunicación dentro de la pareja y la familia, al fomentar relaciones equitativas, independientemente del sexo y la edad.

DOS DEFINICIONES
Nueva definición de salud sexual propuesta por la Asociación Mundial de Sexología.
"La salud sexual es la experiencia del proceso permanente de consecución de bienestar físico, psicológico y sociocultural relacionado con la sexualidad. Se observa en las expresiones libres y responsables de las capacidades sexuales que propician un bienestar armonioso personal y social, enriqueciendo de esta manera la vida individual y social. No se trata simplemente de la ausencia de disfunción o enfermedad o de ambos. Para que la salud sexual se logre es necesario que los derechos sexuales de las personas se reconozcan y se garanticen."

Definición de salud sexual de la Organización Mundial de la Salud, vigente desde 1975.
"Salud sexual es la integración de los aspectos de bienestar sexual somático, emocional, intelectual y social, encaminados a enriquecer positivamente y fortalecer la personalidad, la comunicación y el amor."

Ángeles Cruz (La Jornada)